29 mar 2010

Robert Pattinson nos invita a recordarlo.

Robert Pattinson emplea su fama adquirida en filmes para adolescentes y vampiros, para sumergirse en un drama familiar donde Tyler, su personaje, lleva la carga del suicidio de su hermano, de la ruptura de sus padres, de una pequeña hermana por quien se preocupa y cuida con cariño.







El impacto de “Recuérdame” (Remember Me, 2010, dirigida por Allen Coulter), su epílogo, es atinadamente bien custodiado hasta lo que vendrá a ser la secuencia climática; lo que pocos, si alguno, esperaban, cuando se avecina una reconciliación familiar completa.






Para cuidar ese instante nunca se menciona dónde están las oficinas de su papá (Pierce Brosnan), ni vemos el edificio, sólo el interior y cuando Tyler se aproxima a la entrada.






El despegue de la trama es diez años antes, con una tragedia y asociación de violencia gratuita y crímenes que sacudían Nueva York a inicios de los años 1990. Más duro para soportar u olvidar es el drama de Ally (Emilie De Ravin), quien atestiguó el asesinato de su madre en el metro cuando era niña y es sobreprotegida por su padre (Chris Cooper).






Los acontecimientos de “Recuérdame” son compaginados entre esos dos jóvenes adultos marcados por la parca. El tono en lo visual y lo vivido es de melancolía, pesar, cuestionamientos hacia los padres de uno y otro lado; esfuerzos para sobreponerse, desmontar los traumas.






El antecedente de realizador televisivo de Allen Coulter se manifiesta en la prestancia para movilizarse, sumar tramas secundarias sin despegarse de las sustantivas, sintetizar: en la secuencia en el metro y más tarde las imágenes finales, del recuerdo de Tyler, los efectos de sus forcejeos vitales y a ratos insubordinados, sus huellas en sus seres queridos.






La música y el control en excesos actorales y emotivos libran a Coulter de resbalar en lo puramente telenovelero. La historia romántica la baraja en los esquemas, igual que la rebelión de Tyler contra el padre o contra la autoridad enmarcada en el papá de Ally que es policía y contra la escuela donde estudia su hermanita.






Es latente la presencia/ausencia del hermano, el traspaso de afecto hacia la niña por Tyler, la causa de sus exabruptos, con una secuencia brillante al invadir la sala de juntas de su papá, y la reacción de éste, callando y sentando a los asistentes a la reunión, desgranando sus verdades –y el papel clave de la asistente del papá, a lo largo del tiempo-.






Coulter prioriza el drama de Tyler, pero le incorpora el de la hermanita, sus “rarezas” y soledades en la escuela; y el de Ally, cuando entre ambos se han apoyado indirectamente, hasta le imprime humor en diálogos y situaciones –en la primera cita y en la cena con el papá, y el trasvase de la relación de ella y su padre-.






Pattinson sale con banderas al aire. “Recuérdame” cumple sus requisitos. Remite a días para no olvidar, en contrapunto a tragedias personales.

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